Las instalaciones pequeñas no pagarán el ‘impuesto al sol’, el peaje variable que depende de la energía consumida

Instalación de placas solares en el Club Nautico de L'Estartit (Girona). / PERE DURAN

El Ministerio de Industria va a rebajar los recargos que gravarán a los particulares que decidan instalar en sus hogares paneles fotovoltaicos para el autoconsumo eléctrico. De esta forma, los usuarios que posean una instalación con potencia de hasta 10 kilovatios no tendrán que pagar el peaje variable, el que se cobra por el consumo de la electricidad autogenerada, aunque seguirán pagando el peaje fijo, el que sirve para costear el sistema eléctrico (mantenimiento, déficit de tarifa, primas a las renovables y extrapeninsulares), según fuentes de industria.

 

La modificación, que se ha introducido en el último borrador de la norma que se aprobará en septiembre, solo afectará a clientes residenciales y a locales pequeños, puesto que una instalación fotovoltaica en este rango de potencia sirve para abastecer las necesidades de un hogar medio. Sin embargo, las empresas que pueden obtener los mayores ahorros por el autoconsumo con instalaciones de mayor potencia de generación deberán seguir costeando ambos peajes.

Con este cambio, el Gobierno suaviza el aspecto más controvertido de la normativa, el llamado originalmente peaje de respaldo —más conocido como impuesto al sol—, el que se aplica al consumidor por el consumo de una electricidad que el mismo genera.

Subvención fiscal

Industria considera que eliminar ese peaje, ahora rebautizado como cargo por autoconsumo, “supondría una subvención fiscal a costa del resto de consumidores”, puesto que el autogenerador no paga el IVA o los impuestos de la energía que genera, y porque “se beneficia del respaldo del sistema aun cuando no consuma energía del mismo”, según el departamento que dirige José Manuel Soria.

En el nuevo borrador, también se eliminan la mayor parte de los trámites burocráticos para permitir la instalación de los paneles, en particular, el estudio de viabilidad para la conexión a la red, que cuesta en torno a 1.000 euros, siempre que cuenten con un dispositivo que impida que se vierta la energía sobrante a la red. También se permitirá a los autoconsumidores acogerse al bono social de la tarifa regulada, en caso de cumplan los requisitos para hacerlo.

Asimismo, se establecen exenciones o descuentos del peaje para las instalaciones de autoconsumo extrapeninsulares, como las islas Canarias, Ibiza-Formentera, Mallorca-Menorca y en Ceuta y Melilla, con independencia de su potencia de generación.

FUENTE: EL PAIS (pulsa sobre el enlace para ver la noticia original)

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